El mejor lugar del mundo… para vivir.
Todos en la Comunidad Valenciana decimos que vivimos en la “Millor Terreta del Món”, haciendo referencia a lo bien que se vive por estos lares. Estamos encantados con nuestro clima (suave en general, aunque con arrebatos de furia de tanto en tanto), nuestra gastronomía (rica en productos del mar y de una huerta que más bien parece un vergel), el carácter festivo de la gente, la suerte de tener mar pero también montaña, …
Si, si, por aquí todos usamos esta expresión, pero, ¿sabes la curiosa historia que dio origen a la misma, y que es lo que hizo que adquiriera rango de “lema nacional”?
Aunque antes de contaros esa historia necesito empezar pidiendo permiso a los alicantinos, porque originalmente “la millor terreta del món” hace referencia a Alicante, y el resto, los de Valencia y los de Castellón, nos lo hemos apropiado sin contemplaciones. Y confiando en que el permiso me sea concedido (alegaré en mi solicitud que soy de Sagunto, en Valencia, pero tengo un poquito de Elche y sinceramente estoy “in love” con toda la Comunidad Valenciana), voy directamente al lío.
La historia que os quiero contar es curiosa por que su origen nada tiene que ver con el significado actual que antes te he comentado, y además por que la expresión la popularizó … un albaceteño !!!
La cuestión es que, érase una vez, allá por el siglo XIX, que en ciertas zonas de Alicante existía una tierra arcillosa que por sus propiedades abrasivas eran idóneas para limpiar las cacerolas y otros utensilios de cocina, y que en lengua valenciana se definía como “la millor terreta del món per a escurar” (es decir, la mejor tierra del mundo para limpiar los mencionados utensilios). En una zona de comerciantes como la alicantina hubo quien no tardó nada en formar paquetes con esa tierra, añadirle un estropajo de esparto y venderla por toda la provincia y zonas limítrofes. Ni que decir que como producto comercial quedó obsoleto aunque todavía hoy algunas personas evocan tiempos pasados usando esa tierra para limpiar las paellas y las cazuelas que se usan en las reuniones familiares en el chalet (en el campo que se diría en Alicante) durante los fines de semana.
Y también en ese época hubo un alicantino, de familia y de corazón, que por esos avatares del destino, nació en Albacete. Y es que su madre, yendo desde Madrid hasta Orihuela para dar a luz, tuvo que parar a mitad camino para que el impaciente primer Marqués de Molins, Don Mariano Roca de Togores (si, el de la foto), anunciase su presencia en este mundo con un sonoro llanto.
Estamos ante un verdadero prohombre de su época, destacado en la política (ministro de Marina en numerosas ocasiones y también de Asuntos Exteriores), en la diplomacia (embajador en Francia, Gran Bretaña y otros países), en la cultura (miembro y director de Reales Academias) y en las letras (escritor que cultivó múltiples géneros, un verdadero introductor del romanticismo en nuestro país). Todo ello y mucho más le valió ser condecorado con la Orden del Toisón de Oro y ser reconocido como Grande de España. Impresionante, ¿verdad? Uno de esos personajes del que no tenía ni idea hasta que apareció en mi camino la historia que os estoy contando.
La cuestión es que Don Mariano era íntimo amigo de otro poeta de la época, Manuel Bretón de los Herreros, y entre las cartas que se escribían hubo una de D. Mariano a D. Manuel, escrita en verso que empezaba de la siguiente manera:

Y así, a lo largo de 18 estrofas, va glosando D. Mariano las bondades de su tierra, del mar mediterráneo, de su climatología, de la gastronomía, de lo bien que aquí se vive en comparación con Madrid… He aquí un par de ejemplos

Mucho cachondeo y muy buena amistad parece desprenderse de estos versos, que quizás fueron precursores del éxodo masivo de madrileños que, a lo largo de todo el año, en cuanto disponen de unos días libres, invaden la costa alicantina y valenciana (Torrevieja, Santa Pola, Benidorm, Gandía,…), muchos de ellos con segunda residencia en propiedad.
Lo que es seguro es que fue a partir de estos versos de D. Mariano Roca de Togores que esta sentencia breve, “la millor terra del món”, cambia su significado original y se convierte en aforismo, en una máxima del buen vivir que hemos adoptado (una vez más, con permiso de Alicante) en toda la Comunidad Valenciana.
